Crece Hongos

Qué hacer si aparece moho verde en el sustrato de hongos

Moho verde Trichoderma sobre el sustrato de un cultivo de hongos en placard
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Cuatro cultivadoras del grupo de WhatsApp me mandaron la misma foto en pocos días: una pelusa verde brillante trepando por el sustrato, y abajo siempre la misma pregunta, ¿corto esa parte y salvo el resto? La respuesta corta, la que nadie quiere leer, es no. Cuando el moho verde aparece en un cultivo de hongos casero no es una mancha que se recorta: es Trichoderma, y para cuando lo ves de ese color ya se metió en todo el bloque. Escribo esto desde el placard de mi depto en Rosario, donde el micelio de mis gírgolas convive con los abrigos de invierno, así que del verde te hablo desde el lado del que ya tiró más de una bolsa a la basura del edificio.

Una aclaración antes de entrar en tema: en este cuaderno hay un par de enlaces de afiliado, y si alguien engancha un curso o un kit por ahí, me entra una comisión chica que a vos no te suma nada al precio. Con eso pago el sustrato y las tandas que no salen. Solo menciono lo que abrí y usé en este rincón.

No, el moho verde no se recorta

El micelio sano es fácil de querer: parece una nube de algodón blanco que abraza la paja. El verde no discute con eso, lo tapa. Y acá está el mito más caro del cultivo en placard: creer que si asoma una manchita verde alcanza con recortar esa parte y seguir. No alcanza. Cuando el moho verde toma el sustrato, la bolsa o el bloque entero ya está contaminado y va completo a la basura; sacar el pedazo verde no arregla nada, porque el micelio del hongo invasor ya penetró el resto aunque todavía no lo veas. Lo que asoma en la superficie es apenas la parte que maduró y se está reproduciendo. Abajo ya llegó.

Contraste entre micelio blanco sano y moho verde Trichoderma en el sustrato

¿Y si le paso un algodón con alcohol y sigo?

Es lo primero que casi todas prueban, y lo entiendo: agarrar un cuchillo, pasarlo por la hornalla, mojarlo en alcohol y hacer de cirujana. O peor, frotar la mancha con un algodón embebido. El problema es que tocar el verde es justo lo que no hay que hacer: cada vez que lo rozás, ese polvo suelta una nube de esporas que se reparte por todo el ambiente, por tus abrigos, por la próxima bolsa que armes. No lo estás limpiando, lo estás ayudando a mudarse de casa. Si ya hay color, no es momento de rescate: es momento de sacarlo del placard lo antes posible, quieto, sin sacudirlo.

Por qué limpiar el moho verde con alcohol solo dispersa las esporas de Trichoderma

El mito del placard sellado

Otro que escucho seguido, y que suena lógico, es cerrar el placard bien hermético "para no perder humedad". Parece cuidado; es asfixia. Un sustrato tapado sin nada de aire entrando se vuelve el lugar preferido del verde: aire quieto, tibio, encerrado. El micelio que querés comer necesita respirar, no un cajón sellado. Dina, del grupo, cultiva en un baño sin ventana en Buenos Aires y contra eso pelea cada invierno; me manda fotos del micelio a las dos de la mañana con un mensaje de una sola palabra, "¿bueno?", y muchas veces lo que le falta no es humedad, es un poco de aire moviéndose. No hace falta un equipo, hace falta que el aire no se estanque. Si querés hilar más fino con eso, dejé aparte mis trucos para controlar la humedad en el placard de cultivo.

Esporas de moho verde dispersándose cerca de la ropa dentro del placard de cultivo

Fungicidas, el gato del pasillo y una mala idea más

En los foros aparece rápido la tentación del fungicida químico, y ahí freno. Comparto el aire de este departamento con mis propias cosas y, cada tanto, con el gato del departamento de al lado, que aprendió a empujar la puerta del placard con la nariz. Muchos de esos productos que recomiendan son feos para un animal que no tiene nada que ver con mis experimentos. Prefiero perder una bolsa antes que rociar veneno en un ambiente chico donde después duermo. Esa es la decisión que tomo sin dudar: bolsa a la basura del edificio, cerrada, y el placard ventilado un buen rato antes de volver a usarlo.

Gato curioso cerca del placard de cultivo y el riesgo de usar fungicidas contra el moho verde

Entender el micelio antes de recomprar bolsas

Cansada de reaccionar a ciegas, me puse a mirar cómo esquiva el verde la gente con más rodaje en el cultivo de gírgolas en casa: casi siempre la diferencia está antes del problema, en cómo largan el micelio y cómo cuidan cada tanda. Quería entender eso desde el inóculo y no seguir comprando bolsas ya armadas para después rezar. Ahí abrí un material que me cambió el ritmo de los sábados: Produccion de Micelio de Setas [El que probe]. Lo que me sirvió es que apunta justo al paso que a casi todas nos frena: producir tu propio micelio en vez de recomprar inoculante, y que está pensado para setas gourmet comestibles, gírgolas y shiitake, no para teoría de laboratorio. Tiene material descargable, así que cuando una tanda se pone rara lo vuelvo a consultar en el momento.

Bloque de sustrato con micelio blanco sano de gírgolas, sin rastro de moho verde

Soltá la bolsa y arrancá de nuevo

Si te apareció una mancha verde, no te martirices, le pasa a cualquiera que cultive en un rincón chico y húmedo. La receta es poco romántica: sacá la bolsa entera del ambiente, cerrada, sin sacudirla; tirala a la basura del edificio; ventilá el placard un rato largo y limpiá alrededor con lavandina bien diluida, siempre lejos de las mascotas. Recién ahí armá una tanda nueva. El primer aviso muchas veces no es el color, es el olfato: cuando acerco la nariz a la bolsa y aparece un tufo a tierra mojada distinto, más pesado que el de siempre, ya sé que algo se está moviendo antes de ver una sola mota verde.

Cuando sentís que estás adivinando y querés un poco de estructura para entender el porqué de las contaminaciones, pegale una mirada a este curso de producción de micelio: no es magia y no reemplaza la higiene, si sos descuidada con eso, ningún material te salva, pero a mí me sacó de reaccionar a ciegas. La última tanda que arranqué de cero la levanté con el nebulizador que me prestó Valentina, mi vecina del piso, porque el mío se murió en pleno frío. El bloque hoy está blanco, entero, sin una mota. Eso, un sábado cualquiera, alcanza.

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