Acerca de Crece Hongos
Crece Hongos arrancó como una libreta privada, no como un plan de contenido: un lugar para anotar qué pasaba con las bolsas de sustrato metidas en un placard de un departamento alquilado en Rosario. Terminó convertido en esto, un sitio, cuando la gente que se enteraba de lo que había ahí adentro empezó a hacer preguntas.
Facundo, un vecino del edificio, tocó timbre una tarde porque olió tierra húmeda en el pasillo y quiso saber qué pasaba. Una semana después había comprado su propio kit de girgolas al ver las fotos. Mandó actualizaciones diarias durante tres semanas, se fue de viaje y se olvidó el sustrato hidratado adentro del placard, y volvió a preguntar si podía arrancar de cero seis meses más tarde, como si nada hubiera pasado. Ese vaivén (probar, arruinarlo, volver sin culpa) explica este sitio mejor que cualquier declaración de intenciones.
Sebastián escribe desde Mendoza cada vez que le sale un flush nuevo, con fotos borrosas y un entusiasmo que no baja nunca. Dina cultiva en un baño sin ventana en Buenos Aires, y la primera vez que escribió fue a las dos de la mañana, con una sola palabra: "¿bueno?". Este sitio existe para esa gente tanto como para quien todavía no probó: girgolas, shiitake, melena de león, reishi, y los tropiezos que vienen con cada uno.
Esto lo escribe Malena Recalde, traductora freelance en Rosario, que lleva tres años con medio placard convertido en cultivo. La versión larga de cómo llegó ahí está en la página de la autora. Acá no hay calendario editorial ni guía de cultivo prolija: hay tandas que salieron y tandas que se tiraron enteras a la basura, contadas con la misma honestidad.
Importante: lo que hay en este sitio sale de experiencia personal cultivando hongos gourmet comestibles en casa, con fines exclusivamente informativos. No reemplaza el consejo de un micólogo, un agrónomo, un profesional de la salud ni un técnico en seguridad alimentaria. Cultivar y comer hongos caseros implica riesgos reales: contaminación del sustrato por mohos o bacterias, confusión entre especies parecidas, intoxicación alimentaria, reacciones alérgicas. Identificá siempre bien la especie, descartá cualquier bolsa con olor agrio, manchas verdes o textura viscosa, y ante la mínima duda, no lo comas. Si en algún momento pensás vender hongos a un restaurante, una feria o cualquier consumo de terceros, revisá antes qué exige el organismo sanitario de tu país (ANMAT en Argentina, COFEPRIS en México, INVIMA en Colombia, AECOSAN en España, SENASA en Perú, o el equivalente donde estés). Este sitio cubre únicamente hongos gourmet comestibles y no toca hongos psicoactivos bajo ninguna forma.
En este cuaderno hay enlaces de afiliado. Si comprás un curso o un kit por alguno de esos enlaces, recibo una comisión chica de la transacción sin que a vos te cueste más. Con eso se paga el sustrato, las tandas que no salieron y los sábados que dedico a escribir. Cuando un enlace no es de afiliado, lo aclaro al pie.